Perder un hijo es morir y tener la obligación de seguir viviendo…

¿ya encontraste tu razón?

Por: Musmet Machado | Sep 16, 2022.

Las despedidas inesperadas generan cambios totalmente súbitos, los cuales dejan un vacío profundo e inexplicable. Al tratar de despedir a un hijo por una muerte sorpresiva, surgen muchos pensamientos, 

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¿Cómo afrontar el vacío?

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¿Cómo afrontar el vacío de las despedidas inesperadas?

Por Musmet Machado| Sep 16, 2022

Las despedidas inesperadas generan cambios totalmente súbitos, los cuales dejan un vacío profundo e inexplicable. Al tratar de despedir a un hijo por una muerte sorpresiva, surgen muchos pensamientos, que oscilan en interrogantes, como: ¿Por qué a mí?, ¿Por qué él o ella?, ¡Tenía que ser yo primero!, ¡Le quedaba todavía tiempo! ¿Por qué sucedió esto?; y buscamos respuestas en el afuera, sin la interiorización de dos preguntas claves en el proceso para asimilar el acontecimiento ¿Para qué me pasó esto? ¿Qué puedo aprender con esta experiencia?

Siendo más precisos, al experimentar el vacío de la ausencia, el duelo puede entrar en un estado más profundo de desasosiego, donde la culpa puede manifestarse en el vínculo parental, poniendo en duda los propios esfuerzos, lo que faltó decir, lo que faltó cuidar, aquello que faltó por hacer. Para algunos casos que atraviesan por la sensación de vacío en un duelo inesperado, se puede no sentir dolor, lo que significa que se estaría experimentando un bloqueo emocional. Sin embargo, cuando se decide comprender que la muerte es un evento irreversible, se puede quitar la pared de la negación, y al aceptar cada una de las emociones se observan las necesidades propias y de los demás miembros familiares. 

Es por esto que, el duelo por la pérdida de un hijo es un proceso que se experimenta de forma individual. Inclusive cada persona evoluciona desde su propio tiempo, experiencia y constructo del significado de la vida. Por lo tanto, trascender después del acontecimiento súbito requiere el tránsito a través de distintas etapas, las cuales son, la negación, irá, depresión, negociación y aceptación. Cabe destacar, que las etapas anteriores no tienen un orden en específico en su manifestación, por lo cual, se pueden ir viviendo cada una de ellas hasta que finalmente llega la aceptación de manera definitiva.  

Entonces para afrontar el vacío por aquella despedida inesperada, surge un proceso que no es lineal. En este sentido, para sobrellevar el impacto de las emociones propias del duelo, existe la habilidad de la resiliencia, la cual es la capacidad de desarrollar una adaptación sana desde el aprendizaje, ante adversidades que beneficia una protección ante la propia integridad.  Es decir, ser resilientes ante los eventos desgarradores que marcan el corazón, oscila en comprender que se puede ser autónomo de acciones y pensamientos en cuanto a la libertad de elegir la autorrealización con un nuevo sentido de vida.

Para finalizar, el hecho de aceptar la pérdida de un hijo no quiere decir que no existirán momentos de dolor, donde el llanto o el desánimo se haga presente, al final los recuerdos de las experiencias compartidas sacarán una sonrisa y de una u otra forma iremos consiguiendo la manera de continuar la vida, de encontrarle nuevamente sentido y de vivir el día a día de la mejor manera posible, mirando y comprendiendo desde el amor.

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