Perder un hijo es morir y tener la obligación de seguir viviendo…

¿ya encontraste tu razón?

Por: Aura del Toro | Oct  20, 2022.

Vinieron al mundo muy pequeños, frágiles, inocentes y al parecer con una necesidad inmensa de aprender de nosotros. Los acogimos con la gran expectativa de enseñarles todo, creyéndonos fuertes, 

Blog

Nacer de nuevo

Dona aquí
Únete aquí

Nacer de Nuevo

Por: Aura del Toro | Oct 20, 2022

Vinieron al mundo muy pequeños, frágiles, inocentes y al parecer con una necesidad inmensa de aprender de nosotros. Los acogimos con la gran expectativa de enseñarles todo, creyéndonos fuertes, audaces, preparados, pero muchas veces sin reconocernos imperfectos y necesitados.

Y nos fuimos dando cuenta que eso que no reconocimos se fue imponiendo sobre nosotros, cada reto de la vida a su lado, desnudaba nuestras carencias y nos intimidaba al sentir que necesitábamos aprender más de lo que esperábamos.

Sin anticiparlo, nuestros hijos se convirtieron en maestros, no de los que te dicen lo que esperas o divulgan lo que saben, sino de aquellos que te hacen volver hacia ti mismo y encontrar allí lo que necesitas.

Sus vidas, dieron más vida a la nuestra, despertamos de aquel letargo en el que caemos cuando podemos sentir que lo sabemos y lo tenemos todo. Activaron nuevamente el asombro del que no sabe y la sensibilidad del que ama. Con algo de dolor, de rabia y de frustración, aprendemos justamente lo que nos hace falta.

Tal vez nos faltaba paciencia, empatía, humildad, bondad, tolerancia o amor propio. Tal vez, nos sobraba egoísmo, soberbia, perfeccionismo, cobardía, agresividad o apatía. Sin duda, nos han llevado a un lugar en el que somos capaces de empezar de cero.

Somos lo que la vida ha hecho de nosotros, somos en gran parte lo que nuestros hijos nos han acompañado a ser, a través de su vida e incluso de su ausencia, nos transformamos y es posible nacer de nuevo.

¡Haznos saber tu opinión!

0 comentarios

Comparte nuestro blog
Instagram