Por: Musmet Machado| Sep 17, 2022.
Empezar un nuevo capítulo en la vida después de una experiencia traumática como es perder inesperadamente a un hijo, no es nada fácil, por lo que se considera
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Reescribirme ante la nueva realidad
Reescribirme ante la nueva realidad
Por: Musmet Machado | Sep 17, 2022
Empezar un nuevo capítulo en la vida después de una experiencia traumática como es perder inesperadamente a un hijo, no es nada fácil, por lo que se considera que cada persona vive su proceso a su propio ritmo. Después de la pérdida de un hijo, no se vuelve a ser la misma persona. Existen muchos sentimientos encontrados, y recuerdos que invaden el alma de un sufrimiento que parece ser inagotable.
Cuando se avanza en el proceso, y se pasa a la aceptación, los días se vuelven más transitorios, aunque el dolor siga estando presente, aunque el alma a veces llore, la ira se va disipando, la culpa va dejando de atormentar ante los ¿Por qué? o el debería, y de manera análoga la tristeza también se va desvaneciendo, por lo tanto, se va aceptando la separación física, se comprende que, aunque ya no esté, el vínculo estará presente, así como también la historia compartida.
Sin duda alguna, se puede aprender a vivir con el dolor, lo que significa que poco a poco el recuerdo de la persona acompaña desde el amor y la paz, sin desvanecerse ante el sufrimiento que imposibilita la toma de responsabilidad. Por lo tanto, de aquí la importancia de reconsiderar los propios recursos, como virtudes y fortalezas, redes de apoyo, los familiares que necesitan de nosotros, en pocas palabras para encontrar un sentido a la vida y que ahora es momento de continuar.
Tomando un poco de lo anterior, cuando se habla de los propios recursos, se habla de aquellas virtudes que te caracterizan, las cualidades que te describen como persona, asimismo, las redes de apoyo como amigos, familiares incluso personas que también hayan pasado por la misma experiencia de perder a un hijo, pues esta red sirve de soporte emocional ante las posibles recaídas durante el proceso, por lo que ayudan a que el tránsito en el duelo, lastime cada vez menos.
Ahora bien, otro punto clave es la resiliencia, una capacidad que se aprende a desarrollar para enfrentar los cambios y experiencias trágicas como las muertes inesperadas, donde la persona desde la adaptación positiva va asimilando el proceso por el que está viviendo. El ser resiliente es comprender que puedo avanzar aún con mi dolor, pero tomando la responsabilidad de mi vida, abandonando las expectativas y los sueños frustrados con esa persona que hoy ya no está, que duelen ante un futuro que ya no es posible, redireccionando una nueva realidad en el camino que queda por andar.
Para finalizar te invito a realizar un ejercicio, imagina que tienes el libro de tu vida en tus manos y todo lo que hay son páginas blancas, ahora desde las siguientes preguntas, analiza los posibles recursos que tienes a tu disposición para llenar las hojas del libro, ¿Cuáles virtudes y cualidades posees?, ¿qué te gustaría contar?, ¿qué te gustaría hacer?, ¿A quiénes les daría tu amor?, ¿A quiénes ayudarías a transitar por esta experiencia dolorosa? ¿Ahora, cómo te reescribirías?
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